LA KURITA Y LA PANCHITA INVASORA

Un relato de Alfred Asís

El Jardín de Isla Negra
El jardín de mi Isla Negra se había llenado de gatos; la Kurita les miraba desde la ventana y no le faltaban las ganas de salir a compartir, pero al final estaba acostumbrada a la casa, pues tenía asegurada la comida, su camita calentita y amor al por mayor, hasta juegos con amor. Desde aquí se gestaba una historia de dramas y corazones, de gatos y gatas, de maullidos y más de alguna pelea.
La gata en la ventana
Todos los días en la mañana recibían su plato con algo de pollo o pescado con avena, sus pellets, agua y leche; eso ya era más que un regalo una obligación, si sus caritas agradecidas lo decían todo.
Los Personajes del Patio
Una vez llegó el que llamé el "Andrajoso", este venía todo cochino como que se hubiera metido a mecanear dentro de un motor de auto. Entre su blanco y gris solo se veían manchas, pobrecito, daba pena mirarlo. Tomarlo era imposible, era un gato libre. Luego de un tiempo lo alcancé a ver en el muro y estaba limpiecito, daba gusto mirarlo; después de alimentarlo con tantas vitaminas se vistió de señor.
El gato Romanito
Otro gato que llegaba era Romanito gris, muy peinadito y su pelo brillante; le faltaba un ojito, pero se veía feliz con todos los amigos del jardín.
El Liderazgo de Goyito
Aquí comienzan a desfilar los más agradecidos, los que se acercaban, los que desconfiaban; es que por venir de la calle, seguramente más de un trauma traían consigo. Así, llegó el "Goyito", encantador naranjoso, mimoso y confianzudo, de carita sensible y amable; se acercaba, se dejaba acariciar, pero no se entregaba total. Nació en el jardín y se veía que venía con fuerzas y emprendimiento.
El gato Goyito
Claro, lueguito pasó a ser el jefe de todos y el más amoroso con las gatas que esperaban tener esa descendencia de bellísima estampa.
El Tío Protegido
Algunas veces lo entré a casa, pero al momento se daba vueltas hacia la puerta y refunfuñaba hasta que había que abrirle; sin duda era un gato libre. Otras veces, cuando le abría una ventana, ponías sus manitos en el marco y te miraba como cordero degollado, jaja, sí era un fresco de pacotilla. Me gustaba tomarlo en brazos; era muy aguerrido, se comenzaba a agitar y solo aguantaba unos segundos.
El gato Tío
El "Tío" era otro naranjoso, mayor que él, había nacido en la camada anterior; de carita mimosa a más no dar, un poco más arisco y pasaba enfermo. Era mi protegido.
La Pérdida del Kuri Original
Entre el Tío y el Goyito comenzaron a cortejar a la gata vecina. Un día, llegando a casa con Pola, vimos una camita con varios gatitos bajo las ramas de los arbustos. Pronto nos dimos cuenta de que uno de los naranjosos era el padre, el Tío o el Goyito, pues aparecieron dos naranjosos preciosos. Al pasar los días nos entusiasmamos. Habíamos perdido a nuestro naranjoso Kuri, que estuvo por más de 10 años con nosotros; fue una situación muy dolorosa el perderlo de una manera tan trágica.
El Kuri se enfermó y se comenzó a hinchar su guatita, al parecer tenía un cáncer y sus ojitos y boquita estaban amarillos. Lo rescatamos de ese infierno veterinario.
La Llegada de la Nueva Kurita
El Kuri llegó a casa esa tarde y ya comenzaba a despedirse; se quedó en otra cama, tranquilo. Esa mañana siguiente comenzó a maullar con fuerza, se acostó en el sofá y junto a nuestras caricias agonizó unos minutos y se despidió en paz. Pasaron 6 meses sin gato en casa.
La nueva Kurita de cachorra
Entonces nos encontramos con estos dos nuevos naranjosos de mi vecino. Se quedó uno, que después de llevarlo a vacunar supimos que era gata, una hembrita bellísima. Con el tiempo esta nueva Kurita se entregó a nuestros brazos.
El Drama y las Gemelas
Bueno, y aquí entra en escena otra camada de la gata de mi vecino, unas hermanitas blancas con algo del Goyito, sobre todo la cola naranjosa como su padre. Estas nuevas gatitas son hermanas gemelas, iguales, y es fantástico verlas como se acuestan a dormir sobre una alfombra que les dejamos para que estuvieran calentitas.
Las gatas gemelas del jardín
El drama se presenta cuando un día entran 5 perros que saltaron la reja y se metieron al dominio de los gatos. El resultado fue terrible, un día de dolor inmenso al ver a dos naranjosos tirados y a la hermana de Panchita.
La Conversación del Vidrio
Nosotros seguíamos con la Kurita en casa bien cuidada, pero ese dolor no se aparta de nuestras mentes. A los pocos días nos dimos cuenta de que algo pasaba en el entretecho; en eso se apareció una carita de gato, era la Panchita amorosa como una pinturita.
Kurita y Panchita a través del vidrio
Más encima, la gata Kurita se subía por el lado de la cocina para hacerle cariño contra el vidrio de la ventanita; es impresionante cómo se hablaban y rozaban con el vidrio de por medio.
El Rescate Trampa
Seguimos alimentándola en el entretecho. Una noche se sintió un bochinche enorme de peleas; se había metido otro gato a molestarla. Vino a la otra noche nuevamente, así que nos propusimos proteger a la Panchita. Me propuse ponerle el plato por la cocina y abrirle la ventanita; amarré un hilo de nylon a ella, así cuando ella entró a comer, le cerré la ventanita.
Panchita a salvo en la casa
Primero saltó enfurecida, pero se tranquilizó rápido, se bajó y fue hacia el living a esconderse. Pronto la Kurita se dio cuenta de esta intrusa y comenzó a seguirla emitiendo su ronroneo.
Gatudeses del Mañana
Así comienzan a pasar los días y estas dos gatas hacen de las suyas. En la noche, la Kurita desde la pieza le prohíbe el paso hacia el dormitorio, ¡el colmo de las gatudeses! Pero la Panchita hace lo mismo del otro lado y no la deja salir al living.
Se miran, se respetan, se gruñen, corren una tras la otra y se comen la comida entre ellas. Nos sentimos bien al ver que la gatita rescatada está feliz comiendo su pollito, lo que más le gusta, y comiéndole el de la Kurita también.
Un Plato Compartido
Pasaron los días y la distancia que al principio parecía insalvable comenzó a acortarse con pequeños gestos cotidianos. La Kurita ya no erizaba el lomo cuando la Panchita caminaba despacio por la sala, ni buscaba refugio en lo alto del mueble con aquella mirada de indignación.
Kurita y Panchita comiendo juntas
El primer avance real ocurrió una tarde frente a los platos. En lugar de dar media vuelta, la Kurita se acercó cautelosa, observó a la pequeña compañera y, tras un breve resoplido, comenzó a comer a su lado.
La Cama Sagrada
A medida que van pasando los días se ve un acercamiento bastante importante entre las hermanas gatas. Hay una camita que usaba la dueña de casa, en este caso, la Kurita, en donde cabe solo ella, aunque todos sabemos que los gatos se pueden meter hasta en los rincones más pequeños y acomodarse perfectamente.
Panchita y Kurita cerca de la camita
Pero, el "pero es" que la Kurita no suelta su camita, entonces la Panchita se acuesta al borde de ella, o sea fuera de ella, claro que tiene su alfombra especial para que no se sienta mal.
Travesuras de la Panchita
Entonces, si se acercaban demasiado, la Panchita le estira sus manitos y acerca su carita a la de la dueña de casa; esta, la acepta, pero, ahí no más, la cama es sagrada y nadie puede ocuparla.
Panchita aprovechando la camita
Ah, pero la hemos pillado a veces en que la Kurita está en otros quehaceres, ahí va la Panchita y ocupa su cama, solo por un rato... jajaja, se rie la panchita, total aunque sea un ratito la camita la ocupo despacito
Kurita Sonriente
Y entre sueños y ronroneos, la Kurita sabe que su reina de casa sigue siendo ella, regalandonos esa carita de satisfacción y amor.
Kurita durmiendo feliz
El Reino Compartido
Estas dos reinas de la casa, porque ya son las dos, la Kurita pasó a ser parte del reino compartido y de eso no hay duda. Han comenzado a jugar entre ellas y corren por el pasillo al menos unos 20 metros y cuando vuelven atropelladoramente al living generalmente la Kurita salta encima de la Panchita y se pegan unos revolcones murmurando y no, maullando, sus sonidos son de extrema calidez y aceptación.
Kurita con su juguete
Y antes cuando la Kurita era solitaria y hacía y deshacía con sus juguetes, hoy su juguete está más activo que ella misma.
Paz en el Hogar
Y así, entre pequeños permisos, miradas de reojo y batallas por el mejor rincón de la casa, la vida sigue su curso tranquilo en nuestra Isla Negra.
La Kurita y la Panchita han encontrado la forma perfecta de compartirse el universo.
Kurita y Panchita
Dueña del mundo
y con alfombra
El cambio es evidente, después de vivir en el entretecho un par de semanas y aparecerse por la ventana de este que da a la cocina para poner su carita de bondad y encontrarse con la kurita cada día y con algúna comidita, la panchita se posiciona para nunca más estar solita.
Panchita en la alfombra
Buscando la camita
Ya comienza a traspasar los límites de la camita, primero una mano, que es aceptada por la kurita, luego acercan su carita y duermen placidamente, falta poco tiempo para que la panchita inscriba a su nombre esta cama que no se comparte, la kurita dice: no importa que quiera apoderarse de mi camita, pues yo tengo santos en la corte, mi tía pacita es abogado, así que estoy protegida.
Buscando la camita
Ternura de la panchita
Cuando el amor y la bondad hacen su aparición, este se nota en la mirada del animal y por supuesto ese pollito, esas galletitas y las palabritas de cariño que recibe a cada momento, son el material que hace nacer en ella esa mirada tierna.
Ternura de la panchita
Los naranjosos primeros
Cada una en el espacio que se debe, respetarse ante nada, así no hay gruñidos ni malas miauchitas y toda convivencia genera empatía, ahora estoy esperando las carreras de caballos, jajaja, si, el galope que suena en el piso de madera es real y refleja las ganas de estas hermaniitas de meter bulla cuando uno descansa, claro, total ellas duermen todo el día y hay que aceptarlas como son.
Gatitas juntas
A la retaguardia
La panchita ya se posiciona como la guardiana y con total libertad para ejercer sus funciones.
Panchita guardiana
Kurita y sus regalones
La kurita antes de que llegara la panchita se entretenía con sus peluches a los cuales podía morder sin escándalos.
Kurita con peluches
La finura de esta kurita
Sus pestañas y bigotes son de una prestancia exclusiva y eso que ella no usa aditivos para enaltecer su imagen, es pura creación.
Descripción foto 23
Mis dominios
Claro que sí, mis dominios, pero ahora no puede decir lo mismo, tiene que compartir con su hermanita, con ella y sus otros hermanos dormía en el jardín a la imterperie; me pregunto, si se acordará de ello y sabrá que esta panchita es su hermanita.
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Desde arriba controlando movimientos
Allá abajo, camina la panchita buscándola mientras la kurita calladita le observa desde arriba y cuando se ven sueltan un bruuuu, pequeño bruñido y se encuentran y saltan jugando.
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La vigilia silenciosa
Más arriba a una gran altura, es como buscando un escondite para engañar a la panchita que todavía no sube tan alto.
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Familia de la kurita
Esperando su alimento en el jardín, la mamá de la kurita y panchita, sus hermanos y su tío, que podría ser el papá.
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El Goyito, probable papá
El regalón del jardín, SU REGIA ESTAMPA LO HACÍA UN FELINO DE TEMER, llegaba con sus heridas de los encuentros cercanos con otros gatos y se paraba en la mesa del jardín mirando a la ventana del living para pedir cosas ricas, porque sabía que era el consentido y más de una vez le tocó el premio mayor.
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UN CUENTO DE NO ACABAR
Las sorpresas de este par, hijas mías gatunas, son a cada segundo, todo el tiempo están creando situaciones, por lo tanto este librito no se queda aquí, seguirá creciendo, y, creo que hay una sorpresa más adelante, es inimaginable, pero es posible... CONTINUARÁ...
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Kurita muy señorial
Ya no son gruñidos, ni enojos, la kurita se ha ido acostumbrando a la invitada que se va quedando, ya sus miradas son cariñosas aunque siempre despectivas.
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Miradas de frente
Aunque sus miradas se encuentran de frente, se ve aun la seriedad, pero la panchita no puede ocultar su amplia sonrisa.
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Mundo de miradas
En este rincón del espacio la paz parece reinar, pero cada una mantiene su guardia firme.
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La alfombra es para mi
Al parecer la panchita, trata de estirarse lo más posible para darle a conocer a la kurita que la alfombra está ahí para ella y no cabe nadie más.
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El beso a María
Claro, ese beso en la frente en donde los gatos tienen la "M" de María virgen y la panchita tiene bien marcada su identificación.
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Otro besito en el cuello.
Y así, de beso en beso nos vamos acercando y queriendo cada día más.
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A gusto y placer
Así estoy y así me siento, después de tanto sufrimiento mis amos y señores me trajeron tiempos mejores y ahora disfruto de la presencia humana, de la vida y de haber encontrado a mi hermana.
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No piensen mal
Si, no piensen mal, no estoy enojada, es que estoy tan a gusto que me doy mis estirones de vez en cuando y un bostezo no está demás.
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Caritas
De eso se trata, si veo que alguien me está mirando pongo la carita más tierna que me salga y a veces consigo un cuchi cuchi
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Mi hermanita
Mi hermanita kurita siempre está pendiente, se hace la tontita y cree que no me doy cuenta, pero en lo más interno de almita mi quiere y está feliz conmigo.
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Mirando bajo
Jaja, cree que no me doy cuenta nuevamente, pero miren como la observo de reojo, ya sé que me quiere y no puede estar sin mi.
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Nuevamente la modorra
Suma y sigue, es que no me dejan hacer nada, así que el sueño me embarga y me doy a los sueños, a veces sueño con gatos que me guiñan el ojo y otros que se me acercan con ganas de sedicirme, jajaja, ya veremos que pasa, quizás vaya a tener una camada llena de naranjosos.
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Siempre unidas
Si, simpre unidas pero a veces de lejos, quien comprende a las gatas, si son a veces mimosas y otras veces incomprendidas.
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Las artistas
No me vayan a decir que no, juntas nos vamos a holiwood y matamos, las mejores representaciones de amor para estas dos que no tienen ni siquiera novio
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Sordera
Con este grito que le pegué casi la dejo sorda, pero lo que no se vió después fue el manotazo que me pegó, menos mal que tienen sus uñitas retráctiles y así no me dolió.
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Besito
Todo se arregla entre nosotras dos, un besito apasionado y ya, todo como antes felices y comprensivas.
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Languetazo
De vueltas le doy unas buenas languetadas y santo remedio.
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En tu hombro
Y así carita en tu hombro pido me apapaches y juntas nos dormimos.
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Otra langueteada
Y suma y sigue, al parecer tengo buen sabor ya que la kurita gusta mucho de languetearme.
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Kurita, celosa
Claro, antes las fotos eran todas de ella, que la kurita y la kurita y ahora que la panchita y que ya me tiene arto con sus caritas...
Foto 49
No te pongas así
¡Ay! kurita no te pongas celosita, tu sabes que eres la primera, yo recién llego, es que tengo que enseñar mis virtudes para que me quieran, así que no tengas cuidado, que ahora tienes también una hermana que te ama.
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Más en confianza
Ya me estoy poniendo confianzuda, salí de mi escondite en el cual no duré mucho, pues pude ver que en esta casa habían buenas vibras, pero aun no me toman en brazos, no me dejo, no es por desconfianza, es que en la calle sufrí mucho, y el ver que un perro mata a tu hermana delante de ti me dejó un tremendo trauma.
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Ya podré continuar
Bueno, que cosa, tengo que mirar al futuro y con la kurita y los nuevos amos sé que la vida me será placentera, que nada me faltará
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Tristeza
Estoy triste, se me nota en la mirada y en casa me comprenden y si me dejaron entrar es porque me aman.
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Altiva
Pero bueno, no hay que perder la compostura, la altivez siempre, la fuerza y la fe que nadie la destruya.
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Papito
Si hubieras conocido a tu papito Goyito, panchita, él se acercaba, se subía a la ventana, era lo más tierno cuando pequeño, así que espero que tú luego dejes que te tome en brazos para acariciarte.
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Desde el frío y el hambre
Mi pobrecita me daba tanta pena verla ahi en el entretecho con su carita de penita y ver a mi kurita acá adentro calentita y llenita, pero además con el amor que le hablaba del otro lado de la ventana, nunca tuve dos gatos y no lo pensé dos veces
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Segundo capítulo
Bueno, inicio este segundo capítulo con la esperanza de tenerlos nuevamente. Las gatitas hermanas se acomodaron muy bien en casa, claro, con buena comida, surtidor de agua, camitas por todos lados, caricias al menos las que aceptaban, gritos, carreras, saltos y a veces unos gruñidos de insatisfacción cuando la panchita se le tiraba arriba a la kurita.
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Espacios
Y los espacios prohibidos muy respetados por la panchita, la cama de la kurita siempre ocupada por ella y la panchita respetando los espacios de la dueña de casa, acostada a su lado, fuera de la cama y cuando la kurita no estaba en su camita y la panchita tenía sueño, -lo más natural de estas princesas, puro dormir- bueno también la respetaba y no por estar desocupada la iba a usar, ya sabía que el respeto era lo más importante. Respecto a la interacción de ambas, esta tenía sus cláusulas, si la kurita tenía ganas de jugar, jugaba, pero si estaba de mala o con flojera y se le venía la panchita encima le mostraba los dientes y le rugía parando el ímpetu de su hermana.
A gusto y placer
Aunque están muy a gusto en casa, siempre andan buscando una posible salida, subiendo a las alturas de los muebles para ver si algún espacio hay por ahí para salir. Se miran y se hablan, murmuran cuando están compenetradas con la amistad, corren, se esconden y juegan a pillarse, suben a los sillones como si fueran los trapecistas más grandes del mundo. La kurita sigue siendo algo arisca, no siempre está contenta con nuestras caricias, esto es posible porque llegó a casa siendo libre del jardín y eso le acompaña siempre. La panchita es peor, no se deja tomar, se acerca, nos sigue, cuando vamos a la cocina se hecha afuera mirándonos, cierra sus ojitos pero no es posible acariciarla, recordemos que ella sufrió lo más terrible en el jardín cuando era libre con sus hermanos, cuando vio los perros que entraron al jardín y mataron a su hermanita que siempre jugaba con ella, estos perros han matado a 5 gatos y nadie hace nada, ahí siguen libres sin ningún cuidado.
Miedo recurrente
Hay veces que me acerco al mueble en donde se acuestan y le hago un encierro a la panchita, la kurita sigue acostada no se hace problema, pero la panchita se apresta a arrancar y al encerrarla con mis manos a cada lado se queda, pero sus ojos demuestran el miedo que tiene, ahí alcanzo a hacerle algo de cariño y se queda así un rato, pero nada más. Ahora esto se pone dramático, la kurita siempre cuando salíamos al jardín se acercaba a la puerta de salida, siempre la cerrábamos tras nosotros, pero ese día estábamos distraídos y apareció en la puerta haciéndose la desentendida como siempre trataba de ver si podía arrancarse y sucedió, se arrancó y no pudimos pillarla, se fue, a su jardín y desapareció.
Panchita maullando
A todo esto, la panchita no buscaba salir, era como que estaba muy a gusto, pero comenzó el drama de ella, la buscaba y maullaba por toda la casa, un día, dos días, tres días y seguía el drama, la kurita ni siquiera se aparecía en el jardín y la panchita seguía buscándola. Una noche me quedé despierto para acompañarla y cada vez que se ponía a gritar y a buscarla le hablaba suavemente y se tranquilizaba, me hizo recordar en mi adolescencia cuando me traje un cabrito desde el norte y lo puse en la noche al lado de mi cama, este se quedó muy tranquilo en la camita improvisada, pero a cada momento que pasaba despertaba y gemía, claro echaba de menos a su mamita y era comprensible, entonces yo le hablaba con cariño y se dormía, y así, toda la noche, y ahora, me tocaba vivir lo mismo con la panchita.
Comienza el drama
Para protegerla sin saber si la kurita volvería al otro día la llevamos al veterinario para sus vacunas, corte de uñas limpieza y dejarla plena para seguir con ella. Antes, fue un drama pillarla para ponerla en su maletita, tratamos con cebos y no había caso, no se dejaría tomar fácilmente. Pero al parecer estaba en celo y eso abría las posibilidades de acariciarla y se quedaba tranquila, así comencé a acariciarla con un palito que le gustaba que se lo pasara por el lomo, luego fui desplazando el palito y agregando mi mano con la cual le comencé a hacer cariño en su cuellito, hasta que la pude atrapar del cuello y meterla a su maletita. La pobre sufrió al sentirse atrapada, era doloroso sentirla como gritaba, pero había que llevarla a su veterinario..
El veterinario
Llegamos al veterinario temprano, estaba desocupado y nos atendió, le explicamos que era una gata del jardín y que era muy loba, no estaba acostumbrada a ser encerrada. En eso el veterinario comenzó a abrir el cierre de la maletita, yo me quedé impresionado, él se puso unos guantes delgados y tomó a la gatita del cuello para sacarla, al momento de salir ella acudió a toda su fuerza y demostración posible de felina y rasguñó al veterinario, le hizo tiras los guantes y de un salto se escapó dentro de la sala de atención, ahí comenzó la gran historia de atraparla. Yo me había quedado mudo, en el momento que el veterinario la fue a sacar de la maletita, me quedé como bloqueado, pensé en esos segundos, cómo la iba a sacar así no más; en esos pocos segundos se me pasaba por la mente, cómo no la dopó antes de sacarla, si le había dicho que no era una gata fácil.
Panchita desesperada
Pensé que sus guantes eran sólidos, aunque igual me había dado cuenta de que eran muy finos y frágiles, quizás me di por seguro al sentir que era un profesional que estaba al frente, también me dijo que no podía inyectarla así no más… Bueno, la panchita comenzó a buscar rutas de escape, mientras el doctor decía, ¡Me va a botar todo! Y yo la seguía por toda la sala, en eso Pola trató de tomarla a lo que le dije que no, que no la tratara de tomar, pero fue tarde, la rasguño en sus manos y al tratarla de sacársela de encima, me mordió un dedo, rajándome la mitad de uno con sus afilados dientes. Rápidamente me puse papeles para parar la sangre y el doctor me dijo que me lavara con jabón para posible infección.
Panchita en su maletita
Y seguí tras ella hasta que se subió al lado de un mueble que dejaba el espacio justo para la maletita que se la metí por arriba y le entré la mitad del cuerpo, luego vino el doctor a ayudarme y así la empujé desde abajo haciéndola entrar totalmente a la maletita y el doctor le cerró el cierre, asunto terminado, hasta ahí, TODO BIEN, YA LA HABÍAMOS RESCATADO, PERO HASTA AHÍ NO MÁS SE QUEDÓ LA ATENCIÓN y tuve que llevármela a casa, el doctor herido, Pola herida y yo con mi dedo sangrando. Puchas el doctor, ni un parche, nada, me tuve que ir con mi dedo envuelto en papel confort, al parecer él también quedó choqueado.
Foto nueva
La libertad
Al llegar a casa ya había cavilado muchas interrogantes, ya no estaba la kurita, no había dado señas de estar cerca, la panchita con este episodio menos se iba a entregar y no transaría su libertad ni por comida rica, ni agua limpia, ni camita caliente, ella quería libertad y más en celo quería carrete, jajaja… Había que tomarlo con sabiduría y pensar también en el animal y su condición felina. Así llegando a casa, con el dolor de mi alma, pero pensando en lo mejor, le abrí se maletita y la dejé salir al jardín… snif… snif…
Recuerdos dramáticos
Claro, hay situaciones en la vida que originan lágrimas, pero en nuestro interior hay toda una maquinaria de sensibilidades y bondad que comienzan a generar respuesta adecuadas a cada situación que nos toca vivir en nuestra existencia. Ahora, después de tantas cosas, las dos hermanas se reencuentran en el jardín con su mamá que nuevamente va a tener una nueva camada, eran 5 hermanos, a dos, las mataron los perros, otro anda por el jardín y estas dos niñas salieron a carretear y al menos la panchita ya se ha visto con pretendientes.
Foto nueva
En el jardín
Bueno, a todo esto, pasaron tres días y solo se veía la panchita en el jardín, la kurita no se aparecía, pero al tercer día comenzó a venir a comer, pero anda muy asustada, se arranca cuando nos ve, volvió a su selva libertaria y no se acerca a nadie, comen juntas con su madre el alimento que cada día les damos en el jardín y es como que fuera un reencuentro con ella. La panchita recién volvió a sus dominios, volvió a aparecerse por el exterior de la ventana de la cocina como lo hacía antes cuando venía a ver a la kurita, se está quedando ahí a dormir. Tratamos de hacer lo mismo que hicimos anteriormente cuando la entramos a casa, pero parece que la memoria de esta gata es muy fina y se dio cuenta de que el plato de panita era muy bueno, pero no valía su libertad así que hasta ahora no nos ha hecho caso y ahí sigue.
Moralejas
Bueno, y “colorín colorao, este cuento no ha terminao” Se van a suceder muchas cosas, pero, antes que nada, pensamos que la mamá de la kurita pronto va a tener su nueva camada y lo más seguro es que sean unas bellezas, de los cuales tendremos que elegir uno, y lo más seguro que sea cachorrito para que se habitúe a la casa desde pequeño. Moraleja: “No trates de cambiarle el status a un gato que ya ha crecido y es libre en el jardín, a menos que sea uno muy cariñoso”.
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Epílogo
Antes de terminar este segundo capítulo se siguieron sucediendo cosas, la panchita volvió a aparecerse por la ventana de la cocina, ya está comiendo cosas ricas y apareció un poco mas cercana la kurita, se ve que tienen ganas de volver, las puertas están abiertas, pero es posible que las dos vengan preparando su camada y se comenzará a ver como se inflan sus guatitas. Hoy la kurita entró a la casa, también lo hizo la panchita así que es inminente su llegada nuevamente a su antigua morada, la que les da tanto placer... Ya voy preparando el tercer capítulo, esto es de nunca acabar
Reflexión final
Ya me siento más seguro,
es cuestión de tiempo,
ya sé que volvieron y un paso más
y estarán en casa nuevamente
para hacernos reir
y disfrutar de sus compañías
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...
"Porque la vida real en el jardín de Isla Negra no se detiene, y cada día la Kurita y la Panchita nos regalarán nuevas travesuras,
maullidos y momentos de amor
para seguir escribiendo."
Continuará...

Isla Negra — Alfred Asís