ALMAS DESNUDAS, CUERPOS ARDIENTES

Alfred Asís y Astrid Sofía

ALMAS DESNUDAS,
CUERPOS ARDIENTES

Alfred Asís y Astrid Sofía

Portada de Arte

Almas desnudas
cuerpos ardientes

Alfred Asís
y
Astrid Sofía

Isla Negra • Chile
Créditos Editoriales
Diseño, Diagramación, Fotografía e impresión:
Alfred Asís
Editado por: "FREPO"

Ninguna parte de este libro incluyendo las fotografías y el diseño de la portada puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna sin el permiso escrito del autor. Cualquier institución gubernamental de cultura y Literatura puede disponer de esta obra sin fines de lucro personal. En caso de generar algún recurso que este sea usado en el desarrollo de la cultura y Literatura para los niños.

Ediciones Isla Negra

Se imprimirán obras en Isla Negra para ser presentadas y donadas en Bibliotecas, Colegios y Centros culturales del mundo en la medida y necesidad posible.

Registro de propiedad Intelectual: Número 195.465
Primera edición: Septiembre 2010
Segunda edición: Abril 2019

Alfred Asís
poeta@alfredasis.cl

Realización e impresión en Isla Negra
Reedición Abril 2019
Comunidad Literaria
298 Libros
298 LIBROS • 96 BANDERAS
Consulado de Isla Negra • Poetas del mundo
"Solamente, los grandes de espíritu y bondadosos del alma sienten, ven y hacen las cosas desde el corazón y no, por obligación"
Prólogo - Parte I
ASTRID Y ALFRED, hablar del amor no cuesta sobre todo cuando, frente a nuestra pluma el vuelo del sentiment alcanza semejantes alturas. Es un díalogo que se entabla entre dos corazones que buscan amarse, pidiendo al océano que no ahogue caricias ni desvelos, al sol que apunte su calor a las pieles que lo reclaman, al viento la frescura que en bocas anida la pasión y a la Tierra su solidez para contener dos cuerpos que se desean, obviando la distancia de los dolores de amores anteriores.
Son promesas que se hacen en versos alados, donde la magia del amor dibuja un contenido que la pasión reconoce con su mejor ortografía.
Prólogo - Parte II
No permite el menor error y menos el veneno de los temores que toda nueva relación registra. Se esfuman con metáforas, que a la imaginación le crean continentes de Venus y Afrodita, sin la ausencia del tiempo ni del espacio. Se acomodan en cada intento de una respuesta tan diáfana como la pasión que los envuelve. Se aliña al dulce despertar de una nueva oportunidad. Se estrena con la vehemencia que todo deseo naciente implora. Son voces que se cantan al unísono. Entablan un díalogo.
Prólogo - Parte III
Entre Astrid y Alfred, defienden la letra A como la del amor, para juntarla en sus bondades, como tanto lo mencionan: el clamor de un amor de épocas ancestrales. Llega como la fina lluvia a penetrar las almas de los enamorados. Se riegan los anhelos con versos que nos llevan de la mano a la cima de una montaña de ardores. Un volcán en erosión nos derrama su lava sobre las palabras que encienden un regodeo. Desborda razones. Siluetas se prenden en la aurora de un amor insólito, tal vez maduro.
Prólogo - Parte IV
Listo a afrontar los delirios de una pasión que se intuye genuina, inundada por el río que ya nos es frío, gracias a corrientes del amor que lo entibian y lo devuelven a aguas cristalinas, suficientemente limpias para una entrega de alma a alma. Curiosamente el Amor y el Alma empiezan por esa A, como los nombres de Astrid y Alfred, (nada resulta casual sino causal). A que resuena como un eco de las mil y una noche, que en poemas toman the forma de un compromiso, ausente de límites y tachando resquemores.
Prólogo - Parte V
Permiten una novedosa e ingeniosa oportunidad de regarse en la inocencia de besos alocados, de caricias que no terminan y de ensueños y mimos, que el amor autorizan en el afán de mostrarse como un Eros encantado. Los encantos que tanto Astrid como Alfred desarrollan en sus palabras, las tejen de un deseo genuino al romper esquemas, al traer al día nuevo señales de que sí se puede reinventar el sentimiento sin disfraz, con las solas ganas de buscar una felicidad, que a veces se oculta entre las lomas.
Prólogo - Parte VI
Es el descubrir de labios que todo lo pronuncian, logrando el recato del buen gusto, pero sin olvidar el fuego que palabras y deseos esculpen en la fantasía del lector. Cada verso encadenado con la respuesta nos señala un camino de aciertos en el cruce de un afecto, que espera la bendición de cielos y de lunas. Y la mirada buena de las estrellas. Se adorna de una pasión que nos conmueve y nos susurra al oído que son espíritus que se han dado a la tarea de amarse hasta la locura de los años.
Cierre del Prólogo
Ponen en equilibrio las emociones del díalogo entre el corazón de ambos, para dejar en claro que el amor jamás es imposible. Se da como frutal que en sus frutos de la miel habla. De los roces hace un eterno retornar a la voz del amor que no disimula este par de poetas. A sus versos le suman la victoria del sentimiento. Nos subyugan con sus vaivenes.

Bella Clara Ventura
Poeta y novelista

Alfred
Atreverse
Me atrevo amor mío
a ser parte de ti
desde la frontera hasta el río
para atraerte hacia mí.
Quiero tu pensamiento
fluyendo como cascada
desde tu pelo al viento
mi eterna enamorada.
Alfred
En tus brazos, en los míos
abrigar esperanzas
desde los tiempos idos
estrecharte con ansias.
Siento tu aliento
me irradias calor
lo siento como el viento
es tu cuerpo y candor.
Alfred
Tan lejos va el pensamiento
mi espíritu va volando
es por eso que te siento
a mi lado hablando.
Me llegaron tus labios
insinuantes y dorados
cuando susurran son sabios
cuando besan anhelados.
Astrid
INTENTAS
Intentas ser parte de mí existir,
desde la línea imaginaria
de nuestros pensamientos.
¿Podremos resistir los obstáculos
que siguen nuestros rastros?
¿Vencer con el fuego de nuestro amor,
cualquier distancia que apague el viento?
Astrid
Interrogantes que sucumben ante tu voz,
ante cada caricia tierna que me enseña
que sólo tú y yo bastamos para amar;
desde la frontera hasta el mar.
No... no quiero el río, porque es frío
y puede nuestro amor enfriar.
Quiero fluir como cascada,
ser tu eterna enamorada...
Astrid
abrigar esperanzas, sentir tu espíritu
volar junto al mío y con tus besos
borrar los tiempos idos.
Volar como los pajaritos junto a ti
para amarte sin tiempo, ni distancia.
Amarte con el corazón y no, con la razón.
Así quiero que sea nuestro amor:
Infinito en el tiempo, resistente a la erosión.
¡Déjame amarte con el corazón!
Alfred
Los intentos hay que repetirlos
una y otra vez hasta el cansancio
con ello quisiera tus ojos abrirlos
para que veas mi espacio;
en ellos no hay obstáculos
las vallas no existen
y las distancias son del alma...
Alfred
Más, quiero que me enseñes
quizás no todo lo sé
y aprender de ti será mi placer.
Verás que el río no es frío
que las esperanzas son ciertas,
que los besos aunque tardíos
no mueren en los labios,
permanecen adosados
a tus mejillas rosadas
y se proyectan a tu cuerpo
como la dulce miel
como tu suave piel.
Alfred
Ámame desde tu corazón
que es el que guarda la emoción
el que recorre el infinito
y llega a todo rincón
aquel que con su fuerza inmensa
nubla toda la razón
y, has nublado la mía
que te busca con devoción.
Astrid
TE IMAGINO
Te imagino a mi lado
uniendo tu aroma, a mi aroma,
tus labios, a mis labios,
tus abrazos, a mis abrazos.
Cabalgando en el tiempo.
Fundidos en una sola piel;
Astrid
radiante cuando mis susurros
te busquen, te acerquen, te besen...
cuando arda nuestra piel
con el contacto sublime
de dos almas que se entreguen,
se amen, se anhelen.
Abandonando por siempre
la soledad, los desamores,
los temores, las tristezas;
Astrid
Imagino tus manos and mis manos
unidas para mirar un nuevo horizonte;
transparente, claro, níveo;

que esparzan chispas, flamas
que crezcan con el viento,
formando una hoguera infinita
que queme nuestro temor
de vivir este nuevo amor.
Alfred
Te imagino
Te imagino
ardiente desde el alma
tu aroma de azahares
fundiendo mi esperanza
como corcel encabritado
de piel dorada al viento
nombrada en mi alabanza
Alfred
Te imagino
con tus labios en los míos
irrigados por corrientes
del intento sufrido
de permanencias silentes.
Te quiero imaginar
sintiendo mi placer
de abrazar tu cuerpo
horadar tus entrañas
hasta el último momento.
Alfred
Pondré la leña al fuego
cuidaré que no se apague
en ello estará mi empeño
para que no me extrañes
y sientas mi calor intenso
palpitando en tus bondades.
Astrid
"Alfred, de todo corazón deseo
que todo lo que tus manos toquen,
lo que tus labios hablen,
lo que tus pies pisen.

dejen huellas imborrables
en todos los corazones de las personas
que tienen el placer de acompañarte
en esta travesía literaria.
Astrid
Enmudezco ante tus palabras
Que nutren mi corazón
Y se abrazan a la razón
con el calor de tus letras.

Siento que estás dentro de mí
aumentas mis ganas de vivir,
Me das gusto y vuelvo a sonreír
y a desearte con frenesí.

Te esperaré con anhelo
Con mucho amor Y menos desespero.
Hoy descubrí que te quiero."
Alfred
No me olvido de lo nuestro
como olvidar tus letras
si cada día se aparecen
desde tus labios sedosos
como fruta generosa
dulce, tierna y jugosa
Alfred
Como olvidar tu sonrisa
plena de alegría
llegando a mí de prisa
como del vino su sangría...
Como olvidar tu ternura
tu pasión inquieta
en busca de aquello
que viaja a la locura...
Alfred
Como olvidar tu cuerpo
de mujer cautivadora
que contigo me despierto
acariciándote en la aurora...
Como olvidarte vida mía,
como olvidarte,
si mi memoria está viva
sólo piensa en amarte
hasta el alma mía.
Astrid
HUELLAS EN MI PIEL
Me has recorrido
centímetro a centímetro
quemando con tus suspiros
mi piel,
que se estremece con el fuego
permanente de tus labios,
y eriza los pétalos de esta flor.
Ruge la sangre...
se desprende la miel.
Con ansias infinitas
saboreo en cada beso,
el placer infinito del fuego
que ilumina mi alma.
Astrid
Rendida por el goce
te invito a horadar mis entrañas,
abrazar mi cuerpo,
mantener el fuego,
continuar con tu roce...
He de pedirte suplicante
no te detengas... sigue
amor...
palpitando en mis bondades.
Alfred
Huellas en mi piel
Mi piel absorbe tu essence de mujer
acariciando los pétalos de tu piel.
Eres de seda pura y amanecer
inundas mis labios de tu oleaje
como el mar sin un anclaje...
Vienes como la ola, una y otra vez
estremeciendo mi ser
liberando el pensamiento
más allá de mis fronteras
más lejos que cualquiera
matando si hubiera en mí
un atisbo de tormento.
Alfred
No quiero extrañar el sabor de tus besos
los dejo en mi alma infinitos
los recuerdo y los siento como el fuego;
¡están presentes, no se marchan!
no partirían nunca al destierro.
Palpitando seguro a tu ritmo
me adhiero a ti, a tu bondad inequívoca
Ilevando los minutos, las horas envueltos en el lecho,
cubiertos por tu sábana blanca inmaculada
como tu beauty mi niña amada.
Astrid
REFLEXIONES
Inmaculado día, en que absorta
transpirando tu sudor,
gota a gota sobre mi vientre
elegí ser tuya para siempre.
Sostenida por el tiempo y el espacio,
desgrano el deseo ferviente de este amor,
que llena mis vacíos... y me hace
transitar liviana, sin dolor.
Aprendí que amarse no es pecado;
es entregarse al diálogo de nuestra piel...
Astrid
que nos devuelve un corazón inmaculado
y nos engrandece.
Aprendí que el lenguaje del cuerpo,
lo acompaña el ritmo, la música del corazón.
Que la piel arde, si hay caricias,
y muere inerte y fría ante las ausencias.

Aprendí a quererte sin distancia,
aprendí que la entrega total no tan solo es deleite;
es la comunión de dos almas,
limpias, puras transparentes.
Astrid
Que hacen del amor el sentimiento
más anhelado, eso aprendí junto a ti
hoy, bajo el fuego de tus besos
mi dulce amado.
Alfred
Escribirte en la piel
Dibujarte en mis manos
Estrecharnos
Hacernos uno sólo
Vaciar el vaso
Encender las luces infinitas de tus ojos
Sondear en tu cuerpo
tus rincones sedosos...
Alfred
Enséñame lo aprendido
Llévame por tu camino
Haz de las distancias un segundo
para que no falten tus caricias,
y, la ausencia
sea nada más que una quimera;
para poseer la reality de tu vida
y si esta es dolorosa
hacerla placentera...
Alfred
Deleitiémonos entonces:
Tu pureza y la mía, tu sangre ardiendo
Mi locura parida...
Como dando luz a esta emoción
que perdure por siempre en tu razón...
que junte nuestros labios
como la tortuga a su caparazón...
Inseparables, Anhelados, Suaves y entregados...

Besos hambrientos de ti...
Astrid
Me has besado el alma
con tus versos paridos
desde lo más profundo de tu ser.

Tú que todo lo sabes dime:
¿Cómo debo amarte para nunca extraviarte?

Tú que eres cómplice del tiempo,
detenlo para no sufrir tu absence.
Astrid
¿Tú debes de enseñarme cómo
hacer que perdure para siempre en mi razón
todo lo que le regalas a mi corazón?

A cambio te daré toda mi ternura,
te enseñaré los caminos del verdadero amor,
te lo daré todo sin exigirirte nada a cambio...
mitigaré todo tu dolor;
de ausencias, de amores desteñidos.
Astrid
Te embriagaré con mis besos,
y a solas, fundidos, sedientos
No nos separará ni el viento.
Alfred
Tan profundo es mi querer
que he llegado a tu alma
con mis besos ya nacidos
abrazando tu calma
Ámame como quieras
que tu sendero seguiré
ya sé que me esperas
a ti, me encadenaré...
Alfred
Sí, enseñarte quisiera
desde el cero amor
hasta el más grande
que te deje mi sabor...
Te busco en las brisas
Entre las brumas de invierno
En las olas lizas
que no se alzan de prisa.
Alfred
En el brote tierno
del capullo en flor.
Te busco y te encuentro
irradiando amor
como de la flor, el dulzor
cuando nace en primavera
fragante y colorida
excesiva, aromática
sabor a ti...
mujer y vida.
Astrid
Quiero amarte
Quiero amarte como el sediento
que busca una fuente bendita
para calmar su sed y calmar
todo tormento.

Quiero amarte y encontrarte
para que sustraigas la semilla plantada
por el dolor de amar sin ser amada.
Astrid
Que recorras cada rincón de mi alma
sin prisa y cara a cara desnudar
mi alma... y ya no dudaré,
eres tú el sanador de mis llagas.

Pregúntale al sol constante y
eterno con su luna amada,
pregúntale a Apolo y Venus,
pregúntale a todos los que saben...
Astrid
que amar va más allá
de un beso, de una caricia;
y con tu tierna mirada
límpiame el alma.

Convénceme que hay un nuevo amanecer,
que hay una nueva alborada.
Intentemos un nuevo estilo,
es rutinario amar con los sentidos
y no profundizar en el océano perdido.
Alfred
Allí es donde quiero llegar
para enseñarte a amar
y que nunca nos visite el olvido.

¡Ah!... yo sólo con sentirte a mi lado
calmo mi sed de amar
fecundo mi pasión
me inspiro en tu profundo mar
me embarga la emoción...
Alfred
No quiero el dolor, no quiero tu sed
quiero el amor, quiero tu ser.
Integra y diáfana te quiero recorrer.

El sol me lo dijo todo, hasta los dioses llegué
me dicen que te ame a mi modo
que yo sé bien querer...
Alfred
La luna me iluminará junto a tu silueta
que apegada a mí se aferra inquieta.
Junto a mi mirada con mis ojos brillando
por la emoción de abrazarte
juntaré mis labios con los tuyos leyendo tus dulces ojos
mientras mis manos se unen a las tuyas
hasta que me digas sin dudarlo que mi vida es tuya
y ya no hay más, tormento.
Astrid
Tu figura en la tierra
Vi despuntar el alba
y bajo la sombra de un árbol
dibujé tu figura con mis manos,
la tierra se incrustó en mis dedos,
no importó... ya no importa nada
que opaque la felicidad de construir
mis sueños evocándote en mi silencio.
Sin dolor, sin sed, te complaceré
para que con un mismo lenguaje
se eleve nuestro querer.
Astrid
La naturaleza será nuestro refugio,
dormiremos entre montañas,
caminaremos bajo el sol,
la tenue brisa nos rodeará,
los árboles nos cubrirán,
el mar nos llevará más allá
avanzaremos con el reflejo de las estrellas,
me aferraré a ti sin temor, te pediré que me abraces.
Astrid
Los Dioses que todo lo ven sabrán
que somos los amantes eternos;
que nos amamos con besos, sin besos,
con sexo, sin sexo.
Alfred
Las praderas
Las praderas nos esperan amor mío
son miles de recorridos
que inundarán nuestros placeres.
El sol saldrá para nosotros
se esconderá para dar paso a la luna
que iluminará nuestro amor con su candente fulgor
como el fragor de las batallas con fuerza y vigor...
Alfred
Haces temblar mi cuerpo invitando a mi deseo
de recorrerte con mi anhelo
lastimarte con mi aliento para extraer de ti tu lamento
de placer y no de tormento.
Saciar mi hambre de universo en el anclaje de tu piel
nombrándote en cada verso te quiero retener.
Simplificas mi vida, me das ternura y alegría
tu voz calienta mi alma, me acelera como un tranvía...
Alfred
Desbocas el corcel interno de mi pasión infinita
que dormía desde el invierno, florece en primavera
arde en verano, se alienta en las brisas de otoño...
Acaricio mis sueños, en ellos te envuelvo
los abismos no existen, atravesamos senderos
imprimiendo los paisajes de la tierra y el cielo.
Astrid
Te he esperado
Te he esperado en el tiempo,
que ahora te adivino cercano y tiemblo,
me recorres entre las praderas
amor mío... sueno como tu eco en el silencio.
¡soy yo! que murmuro tus versos
para atraer como un imán tus besos.
Astrid
Me he bañado de azahares, para esperarte,
he desnudado mis pechos que esperan por ti sedientos…
del roce de tu piel, del roce de tus labios.
Arde todo mi ser al nombrarte,
me lastimas de placer y no de tormento,
bebo en tu manantial y mi sed mitigas.
Astrid
Cabalga sobre mí, desboca el corcel interno
de tu pasión infinita, sin cansancio, sin retorno.
Ya desabotoné totalmente mi blusa,
espero con ansiedad la tibieza de tus manos
bajar sobre mi rosal;
Astrid
quiero ungirte con mis aromas y que deshojes
cada pétalo con tus labios,
mientras tanto yo en tu piel escribiré, bajo el sol,
bajo las estrellas, en otoño, en primavera,
en invierno y en verano, cuanto te amo.
Alfred
Yo quería murmurarte
Yo quería murmurarte al oído entre el silencio recortado
de un jadear enamorado quería murmurarte amor mío...
Son, palabritas con encanto susurros y suspiros,
rosarte los labios ponerte entre los míos.
Alfred
Sentir tu pecho ardiente latiendo acelerado
rosarlo con mis labios desde el pináculo al prado.
Te entrego el infinito más allá del horizonte
más allá de la palabra, más allá...
Astrid
Pasé noches enteras envuelta en el frío,
oliendo con los años al olvido.

Mi piel fresca y lozana, hoy te reclama,
entraste sin saberlo en mis senderos,
abriste mis surcos y con ello nuevos cielos;
destrabaste cerrojos, acariciaste mi alma.
Regaste mi flor, con tu dulce amor.
Hoy nada temo, se fue el temor.
Hoy sólo lloro de amor.
Astrid
Serán pocas las noches, los días, para sosegarnos
de este encuentro de almas sedientas de piel.

Serán pocas las noches para que tu semilla plantes
una y otra vez, para que recojas la cosecha
hasta el amanecer, para que me contemples
de nuevo desnuda hecha tu mujer.
Tuya, porque con tus manos me cultivaste,
me cuidaste, me regaste, hasta hacerme renacer.

Enteramente tuya soy desde la cabeza hasta los pies.
Desde tu infinito… mas allá del horizonte,
mas allá de la palabra, mas allá de nuestro goce.
Alfred
Me remeces
Me remeces de la cabeza a los pies
Una corriente nace de mi alma
irradiando mi esperanza, cumpliendo mis ilusiones...
Te acercas tanto en la palabra
que te haces realidad en mis brazos
Juntos el uno al otro en la duna arenisca de la playa
se funde el cielo entre tus ojos que mirarlos quiero...
Alfred
Brillan tus senos que besarlos quiero...
Se mojan tus labios con la briza salada
voy a ellos a exprimirte mi amada...
Nuestros muslos se reconocen entrelazados, apretados
sin sexo llega el goce sólo por lo abrazado.

Encendiste la mecha amor, la candela está ardiendo
ya no creo pueda apagarla y tampoco lo intento,
quiero que no marchite que las brazas sigan al viento,
incandescentes serán los besos florecerán los cerezos...
Alfred
Quiero ser el artífice de tu locura
te quiero sin amargura
loca pasión y entera
desde tu imagen placentera.
Astrid
Deseos ardientes
Deseos ardientes anhelados
de la boca de un poeta enamorado,
que hace temblar mis montañas
enciende mi huerto y desciende
gota a gota mi cascada con la placidez absoluta
de ser parte de mi naturaleza amada.
Astrid
Miro tus ojos con la luz de los míos como brazas
encendidos al contacto de tus labios sonrosados,
de tus piernas enlazadas, de mi rosa estrujada;
deseando con loco frenesí la humedad que te invita
a ingresar a tu antojo.
Has tocado mi puerta… para ti ya estaba abierta,
desde que supe que eras tu la llave perfecta,
Astrid
Esta pasión que se desborda como río impetuoso,
formando olas, tormentas, me bañan
en la distancia, que acortamos con tus besos en mis senos,
el punto exacto para volar, y soñar como soñamos;
con la palabra escrita que hoy nos demuestra que sin
cuerpos nos estamos amando.
Deja la hoguera arder, necesito de su fuego
para venirme contigo no una vez, ni dos, ni tres.
Alfred
Voy por tu naturaleza
Voy por tu naturaleza
déjame cubrirte con mi aliento dulce
te confitaré en tu humanidad
lameré tu sedosa piel mi lengua mojará tu cuerpo
de un deseo cierto, cubrirás en armonía
la pasión de mi desierto...
Alfred
Sólo te imagino te toco y me despierto
te busco en mi lecho en las noches inquieto
y si, te encuentro.
No te creas espejismo para mi no es lo mismo
eres cuerpo y soledad eres mi manifiesto
y de ti estoy hecho...
Alfred
Florecen las azucenas en tus ojos
después del agitado encuentro
nace la bondad de tu expresión
impregnaste el salvajismo de tu acción
transformaste mi locura en pasión...
Alfred
Llegaré a ti, tocaré tu puerta
quizás, ya está abierta,
me atreveré a entrar…
¿me dejarás pasar?
Alfred
o, las palabras eran palabras
los besos, sólo besos
las caricias, sólo caricias,
o el fuego estará apagado...
Eran letras, sólo letras...

Y yo, te puedo amar...
Astrid
En el punto exacto de mis ansias,
recorriste con tu lengua mi savia.

La extractaste como dulce panal de miel,
convenciste a mi piel que amar va más allá
de las letras, ellas sólo vibran, trasmiten fuego
cuando el corazón está palpitando
como palpita el mío por ti, lleno de pasión desbocada,
en las noches, en la madrugada,
te busco y te beso lentamente.
Astrid
¿Es que no te das cuenta
que te he abierto de par en par
cada rincón de mi cuerpo?

Si, te dejaré pasar…
Para que podamos juntos explorar,
que es el verdadero beso.
Que es despertar a la pasión de días,
que es descongelar el hielo del desconsuelo,
sentir la infinita ternura jamás vivida
Astrid
No te olvides, que para amarte,
me bastan tus deseos, los míos fundidos en nuestro sexo.

Que las letras, no son sólo letras,
las palabras no son sólo palabras,
las caricias no son sólo caricias,
los besos no son sólo besos;
y este fuego que encendiste sólo arde… sólo arde.
al contacto de nuestros cuerpos.
Alfred
Pues, recibe mis letras,
en ellas mis anhelos
como la raíz del árbol que se apega al suelo...
Volando como las aves nocturnas
cuando las sombras se proyectan.
Alfred
Entre brumas tu silueta alcanzando mi destino
nace la luz que me ilumina las sombras se han ido.
Toma mis letras posa tus manos sobre ellas
son de terciopelo con lágrimas insertas,
no son lágrimas de pena si no, de un emocionado
corazón que late apresurado es pos del amor...
Alfred
Divina te veo en mis pensamientos te acaricio
siento tus suaves pasos veo tu silueta sinuosa
ondeantes curvas, atractiva generosa.
Siento un placer que me invade sin querer
que ya quiero beber para calmar mi sed...
Alfred
Habito en la tierra
el mar
el cielo...
Donde tu quieras para encontrarte siempre
en los soberanos cuerpos seducidos, amparados
asumidos a tu lado.
Astrid
Llegaste de lejanas tierras, a mi continente liberar.

Fuerte impetuoso, intrépido guerrero, piel curtida a el sol.
En tus diestras manos, erguida tu espada y llena tu imaginación.
Bordeaste los mares, los ríos en tu afán de liberar.
Jadeante con sed, deseoso de descubrir mi cascada.
Posaste tus manos en mi bosque, escalaste mis montañas.
Tus pasos sigilosos mi geografía acariciaban.
Tu espada dispuesta a propiciar la herida.
Luchamos cuerpo a cuerpo con furia guerrera desenfrenada.
Astrid
Se estremecieron mis montañas empezó a arder el bosque,
tornose caliente la cascada. Se detuvo tu mirada.
En segundo bebías.
Desenfundaste tu espada hiriendo mis entrañas,
liberando mi cálida tierra.

Te acompañaron mis quejidos, tu sudor, mis susurros:
Amor tu eres mi libertador.
Alfred
Mi libertadora
Sólo quisierra liberar tus miedos alcanzar tu sueños
danzar contigo en la noche inmensa apretar tu cuerpo al mío,
sentir mi recorrido ansioso frotándose a tu piel.
Se tú, mi batalla cuerpo a cuerpo apúntame, dispárame
déjame recibir la metralla dispárame con tus besos
desde lejos que te encuentro.
Alfred
Quiero sentir tu lengua caliente entre mis labios,
como herido de muerte sana mi herida con tu afluente,
mientras, deja tus manos recorrer cada rincón de mi ser,
hazme sentir tu pierna entre las mías que las recordaré día a día.
Déjame las sensaciones impresas para mantener tu sabor entero
para sentirte sin un celo pensando que eres mía
tú, mi reina yo tu plebeyo.
Astrid
Anoche entre sabanas aspire tus olores
Me abrasé a tu cuerpo, sentí tu suspiro, te soñé mío.
El calor de tus labios desnudando mi boca, repartiendo en cada nervio
la energía que enciende mis células receptoras
de tus ansias y mis ansias fundidas en una sola.
Irradian luces centellantes desde las neuronas hasta cada átomo de mi ser.
Astrid
Tu energía es constante, es persistente, siento tu fuego
esparciéndose en mis pechos, ya no es un juego tú con tus labios,
con tu húmeda lengua los acaricias; son como frutos
del que extraes sabores, y yo muero dispersa en infinitos placeres.
Desnudo tu piel, saboreo tus olores.
Astrid
Entre sabanas mis dedos se deslizan en tus piernas,
entre tus muslos despiertos abrazo todo tu ser.

Me entregas tu cuerpo, contemplo tu rostro.
Descubro que somos uno solo.
Entregándonos, Saboreándonos, Fundiendonos, Amándonos,

Somos uno Tu, mi rey Y yo tu esclava.
Astrid
Si, te veía con los ojos de mi alma, en la tierna brisa,
que entraba por mi ventana, en la cálida arena
donde escribía tu nombre entrelazado con dos corazones.
En las estrellas que iluminaban nuestro suelo,
en las aves surcando nuestro cielo. Te veía venir,
desde el bosque hasta el mar, buscando el río,
Extasiándote en la noche. Y yo esperándote con ternura y sin reproche.
Astrid
Esperando tus caricias, tibias como la suave brisa,
mis manos te acariciaban hasta quitarte la camisa,
tu olor a musgo fresco, se tornaba fuerte,
con el calor de nuestras pieles hasta tenerte.
Entrelazados, desnudos como las ramas, buscando los nidos,
y los pajarillos, que nos cantaran al oído; después de caer rendidos.
Después de llegar al clímax de nuestras ansias.
¿Te imaginas amor? ¿Tú y yo debajo del sol?
¿Tú y yo rodando en el césped? ¿Tú y yo dentro del río?
¿Tú y yo abrigados cuando hace frío?
Alfred
Saetas ardientes
Envuelto en los vapores encendidos húmedas descargas de pasión
hasta el hielo fundido con calor del corazón. Tú me esperabas,
no sabía que estabas cuando te vi... se alumbró mi cuerpo,
se encendieron mis ojos. ¿Los viste amor?
Eran dos saetas ardientes penetrando en los tuyos,
¿tus luceros se encendieron o ya estaban encendidos?
Tu voz se dejó caer en mis oídos como un susurro pleno
de aventura. ¡Aventurémonos!...
Alfred
Sigamos la veta, entremos en ese mundo al que tú y yo conocimos...
Juntos por las palabras, las letras llegando a los cuerpos
saciando el apetito voraz que me consume.
Consúmeme tú amor mío, no dejes nada en mí
que todo lo mío es para ti. Después diré...
sólo fui el rocío que humedeció tu cuerpo para sembrar la semilla
que nació del amor que fuiste mía.
Astrid
Tu rocío llegó a mí, humedeció todo lo mío.
Te esperaba, regresaste pronto. Lo sabes, no te lo puedo ocultar,
me he vuelto experta en las artes de amar.
Porque las palabras hechas letras, son directas,
están hechas de piel y de nervios, sienten, trasmiten me tocan.
Me visten, me desvisten. El secreto, me es develado.
Astrid
Estamos bajo un mismo cielo, ya nos hemos amado,
desde el inicio, desde que la tierra se separó del mar,
y todo era oscuridad.
Todo en ti me pide que te bese, que continúe y no cese,
que siga fundida así. Que te dé posada en mis orillas,
te deleite en mi mar te ame con frenesí. Y nunca te deje partir.
Alfred
Letras vivas
Seré: la ola del mar que llega furiosa a la orilla
a besar tu hermosura quedarme en tu blancura penetrar en tu piel...
Seré, la flor sedosa que vaya en tu pelo diciéndote te quiero
imprimiendo mi fragancia en tu cuerpo entero...
Seré, las letras vivas que penetren en tu alma
que hagan llorar tus luceros que invadan tu calma
que desvistan tu cuerpo letras y palabras...
Alfred
Ya voy a encontrarte amor mío en aquel sofá de terciopelo
te tomaré en mis brazos, acariciaré tu pelo mis manos te recorrerán,
montaré en tu cuerpo y será el inicio de algo bello...
Pero, déjame partir por que quiero al volver
sentir tu placer y volver a vivir lo que al partir de ti no olvidé.
Astrid
Te dejaré partir cuando hayas penetrado con tus oleajes mis costas,
así sabré que regresaras a mi lado. Cuando el sol se oculte,
cuando salten las caracolas, cuando las gaviotas se eleven,
y desnuda en la playa te sueñe.
Cuando la tierra impregnada en mi cuerpo me abrace,
y forme prisma de colores. Cuando mi pensamiento parezca ausente…
Te dejaré partir, porque en mi corazón tú estarán presente.
Astrid
Serás mi flor sedosa acariciando mí pelo,
perfumando mis costas. Iluminando mi cielo.
Verás los luceros que iluminen mi suelo.
Te dejaré partir, y te esperaré bajo el azul añil,
en el sofá de terciopelo, donde regresaras a encender
con tus besos mis deseos.
Astrid
Recuérdame siempre presente o ausente.

Recuérdame siempre, y volveré a verte,

Recuérdame amor, tú lo sabes, sueño con tenerte.
Alfred
Entonces veré tu reflejo no tan solo en mi alma
lo veré en las caracolas que ruedan en las olas,
así rodaría contigo entre la arena suave
abrazados como abrigo buscando el nido...
Podrías estar ausente pero no de mi mente
con ella te imagino te observo y acaricio
como si fueras cuerpo a mi lado sólo tengo que imaginarte...

¡Ya volví, amor, ya volví! nunca te sentí lejos
contigo permanecí en mi pasillo estrecho.
Alfred
Junté las esperanzas las anudé a mis ansias
ilusiones cumplidas fuiste en mi vida...
Seguirán siendo aunque te lleve el viento
aunque la ola te cubra seguirán siendo...
Con tus ojos encenderás mis deseos;
bastará, una mirada tuya para que ardan en mi marmita de pasión,
se consuman en una ebullición de cuerpos y labios encontrados
de seres amados.
Astrid
Mi reflejo en tu alma, me devuelve la calma,
te espero esta noche para que hagamos derroche.

Mientras tanto soñemos, que la arena nos envuelve,
que se hace lecho para que la habitemos.

Que nuestras huellas serán por siempre…
Que ilusiones cumplidas fui en tu vida,
que seguiremos amándonos, aunque el eco se rompa,
la hierba se riegue, y yo piense que no llegues.
Astrid
Aunque el día se vista de gris, la lluvia borre tus huellas,
Yo te buscaré en los colores del arco iris
porque este amor se anudó con fuertes grilletes.
tú y yo, somos una sola mente.
Mi cuerpo y tu cuerpo sellados están en su desnudez total.

Socavaste con tus sentidos, todo lo que te estaba prohibido,
abriste cerrojos, saciaste antojos, humedeciste mi huerto,
tomaste su fruto saciaste tu sed me diste de beber.

Por todo ello celebro ¡Volviste! ¡Volviste amor otra vez!
Alfred
Lejanos han quedado los tiempos de soledad y sufrimiento
es que... llegas sin lamento y llenas mis momentos
Los sueños transformados en realidades permanentes
nos toman de las manos bailando al son del norte
como inquiriendo el detalle de placidos encuentros
entre melodías y cuentos.
Alfred
El eco, va y viene por ello eres el eco que llega a mi alma
siempre presente despejando el camino suavizando mi afluente...
Es el eco, mi huella son tus ecos, las tuyas imborrables
not hay quien invada tu ternura ni quien borre mi locura...
Tu, la atenúas sin dejar de invadirla
me haces el guerrero tras la doncella...

Atravieso la penumbra sin abrir mis ojos te veo en la tundra
como hierba herida voy a tu encuentro a buscarte vida mía.
Alfred
Desnúdame tu alma que en ella quiero estar
porque en tu cuerpo pasaré mas, en tu alma siempre quedaré,
not, porque yo lo diga si no, porque se kién eres
por tu gracia divina tus valores y temple... Se, quien eres... Amada mía...
Alfred
Recorrí tantas distancias estabas en mi pensamiento
en cada rincón del desierto; una flor, tú, inundabas con aroma y color.

Aparecías como el pájaro cantor llenando mis notas alegres
como acompañando al pastor.
Tu suave voz se escuchaba entre el silencio
murmullos entre la bruma y el viento de tu cálida humanidad.
Alfred
Las estrellas brillaban más anunciándome tus ojos
chispeantes como candelas; atravesaban los cielos
escribiendo tu nombre con guirnaldas de colores
y tu rostro aparecía entre las constelaciones.
Alfred
Mis dedos recorrían el cristal que me separaba del cielo
sentí tu cuerpo suave entre mis vertientes anunci&ándote.
La noche se encendía con flamas del amor incandescentes brazas
nos rodeaban, como nuestros brazos, calentando nuestros cuerpos,
juntando nuestros tímidos labios para recorrer tu intimidad
y sembrarte con toda mi fecundidad.
Astrid
Amor mío… Tu olor se impregnó en mí, que no hice más que extrañarte,
buscarte en cada paisaje, que evocara tu existencia.
Te busqué en las rocas, en el sonido del viento, en el crepúsculo de mi agonía,
en las vertientes de mi cuerpo, en las praderas que recorriste,
en el canto de cada ave, en la lozanía de la aurora, en la quimera de mis ilusiones.
Astrid
Grité tu nombre ciento de veces, y solo me respondió el eco,
tu amigo secreto, el que guarda todos tus pensamientos.
Y me contó… que yo estoy en ellos, que no me has olvidado,
que me sigues amando, que la hoguera encendida, espera por mí todos los días,
que mi piel está a ti adherida, que mis besos están tatuados
en cada rincón de tu cuerpo, esperando desnudar mi timidez
y la tuya, entre sabanas, como antes amor, a escondidas.
Alfred
Dejar mi huella
Imaginé: Dejar en las piedras la lozanía de mis letras
Dejar en el cielo el celeste de mis obras • Dejar en el mar mi sed de amar
Dejar en la bruma el amor que perdura • Dejar en viento lo que quiero y siento
Dejar en la cordillera mi imagen certera • Dejar en los lagos lo que contigo hago
Dejar en el volcán mi ardiente caudal • Dejar en el río mi tibio amorío
Dejar las huellas de mi presente para que las veas en tu afluente
Dejar en ti... mi sembrado elocuente mi obra de amor
con apariencia y dulzura desde mi alma silente.
Astrid
Imaginaste bien Pero… Los días sin ti son sombríos
El azul celeste se torna frío • Mi sed no se apaga un solo instante
La bruma se evapora y no es constante • El mar se llevó contigo la sed de amar
Las olas me dicen que debo esperar • El viento me acaricia y me recuerda tu viaje
Yo me ruborizo con su bello lenguaje
En la cordillera tu imagen se esparce, Y en el lago recojo tu rostro amado
El volcán se enciende con los ardientes deseos ausentes y presentes
El río pudo enfriar lo tibio de tu amorío • Tus huellas son el mejor
regalo que observo en mi afluente.
Tu siembra, tu obra, y tu amor son regalos divinos a mi corazón.
Alfred
Y... pensaba que te había dejado todo
para cuando estuvieras sola echaras mano a tus antojos.

Las mañanas no serían sombrías, el atardecer te traería en mi corcel
la luna te alumbraría y pensarías en mí aunque estuvieras con él.
Alfred
Y, quisiera que el Pegaso me llevara para acercarme a ti,
montarías en mi falda con tu vestido de tul blanco,
tus muslos desnudos, tersos rosando mi energía,
sembrando el cielo de infinitos sueños;
mientras, mis manos, rodeando tu cintura atrayendo tus curvaturas,
envueltos en el vaivén del corcel harían nacer mis instintos
desde tu flor que fue semilla desde el amor que me cautiva.
Astrid
Si supieras mi amado que yo estuve sola. Nunca me has preguntado
de mis mañanas, de mis atardeceres… de mi futuro, de mi pasado.
Solo hablamos de nuestros amaneceres, de cuanto te amo, de nuestras pieles.
Γ partió con el cálido viento,
se despidió sin voz, existe sin cuerpo junto a las estrellas,
allá en el firmamento.
Astrid
¿Será acaso por eso que te busco tanto? que un día sin ti,
es un díalogo grisáceo sin aromas que deleiten mi olfato.
Sin árboles que cubran con sus ramas mi soledad a ratos.
Un día sin ti, es privarme de todos los antojos
que me has regalado en cada beso, en cada caricia,
desde mi simiente hasta mi regazo.
Alfred
¡Y cómo preguntarte? si tus ojos me responden sin siquiera hablarles
solo con recordarte... Esa mirada tierna con destellos de pasión
tu anhelado cuerpo acostado en mi sillón.
Adonde mires me encontrarás sólo mira con tu alma en paz
hasta el aroma de mis labios te llegará sólo ábreme los tuyos para entrar.
En esa mañana gris aumenta tus latidos susúrrame al viento
ya verás que en el intento no me aparto de ti.
Alfred
En la noche de bruma siente mi brazos atados a ti,
queriendo atravesar la bruma está la luna sólo en el reflejo estás sin mí.
Quiero arrancar el tiempo poner en mi bolsillo las horas
tirar sólo los minutos dejar los días para nosotros
los años y siglos dejar la huella profunda seguirnos... seguirnos.
Astrid
Mis ojos son el reflejo de los tuyos, en ellos me miras y lo adivinas todo
no existen secretos abunda la ternura abunda la pasión con deleite y con locura.

Miraré con ellos la paz que regalas a mi alma, y a tu lado recuperaré
la extraviada calma. Entra en mis labios deja tu suave aroma.
Astrid
despierta la mujer sensual enséñale tus maromas. envuélvela en tus sabanas
recuéstala en tu sillón enséñale a su anhelado cuerpo que tus huellas
son perennes que es muy fuerte tu pasión. enséñale a mostrarte tu corazón
que llevas aprisionado a tu corazón. que le gime al viento cuando no estas a su lado.
Astrid
Regálale las horas que guardaste en tus bolsillos los años, los siglos
que ha perdido buscando un corazón de niño para que el destino
le devuelva el cariño que ansía no sea clandestino.
Que por ello le ha suplicado a Dios… que le baje del cielo su gran amor.
Alfred
Sinfonía del ocaso
Amada... Te veo Te siento Te poso en la arena mientras las olas marcan
su lento caminar. Ya no están tibias las arenas que reciben el candor
de nuestros cuerpos. La noche profunda nos invita al abrazo canta un albatros
acompañando nuestra sinfonía terminando el ocaso.
Alfred
Nace una estrella iluminando tus ojos. No llega la luna es manto oscuro
recortando el horizonte de tus curvas placenteras. Explota el deseo
entre besos y recuerdos el escenario se ilumina más allá del cielo.
Soy naufrago en tu navegar como el velero al viento dejo mi brisa al andar
contigo un momento. Surco las aguas tranquilas como la paz de tu andar
sigo navegando desde la tierra hasta el mar.
Astrid
Me deleito en los confines de tu cuerpo, saturo mi olfato con tus aromas
y viajo hacia el infinito, volando con tus suspiros. Imagino amado, amante,
amigo; que los pliegues de tu piel se quedaran conmigo.
Uniremos los labios en la consabida travesía de tus manos sacando notas
en mi cuerpo. Subiremos la montaña de los placeres infinitos y en su descenso
nos envolverá el tapiz de hojas, deshojadas por el huracán de mi cuerpo.
Astrid
El placer de amarte es como construir estos versos,
llenan mi corazón, mi alma y mi espíritu.
Alfred
Ven a mi infinito amor que infinitas ser&backαn las noches infinitas las caricias
infinitos nuestros besos. Nos perderemos entre las galaxias nadaremos con los delfines
volaremos como las aves Inundaremos la tierra de los humanos con el placer del amor
Alfred
Llegaremos a ellos con nuestra pasión Sembraremos el destino de los sin amor
con nuestro deseo y valor Dejaremos la huella que nunca muere; que nunca se borra
en el alma de los atribulados Les mostraremos nuestra verdad de entrega absoluta
de confianza y seguridad;
para que un día sean parte de esta pasión certera que avanza
como el río más caudaloso y es una manifestación más del amor hecho arte.
Astrid
Si me ves Si me sientes, Navega en mis aguas cristalinas…
Y si estas sediento bebe de ellas a bordo del barco de nuestros sueños.
Fingiré no verte cuando decidas por un momento suspender nuestro encuentro
y quieras en la arena recuperar a solas el sonido de las olas, el cantar del albatros
celebrando el encuentro con su hembra.
Astrid
Mientras tú me llenas y me despojas de estrellas, me abrazas, me acaricias
como lo hace con las flores la brisa…
y yo sedienta de ti,
esperaré amor…
Como te he esperado hasta ahora.
Esperaré
hasta que mi día
se vista de ti
eternamente.
• FIN •